EL ORIGEN DE TODO

 

( PUBLICADO EN DICIEMBRE DE 2025)

Me gustaría dar comienzo a mi blog reflexionando acerca de mi visión sobre el principio de las cosas, máxime cuando este año en el que escribo este artículo ha sido proclamado año internacional de la ciencia y de la tecnología cuánticas por la Asamblea General de las Naciones Unidas y que mi reflexión entra de lleno en el mundo cuántico.

 

Parece claro que el ser humano tiene la certeza de que en un pasado remoto hubo un estallido inicial, el tan manido Big Bang, que dio lugar a todo lo que conocemos. No voy a ser tan ingenuo como para intentar explicar cómo pudo ser el principio de las cosas… si es que ese fue el principio. La verdad es que no tengo ni idea y nunca la tendré.

 

Las investigaciones en esta materia señalan que hubo un periodo que abarca desde el denominado «tiempo de Planck» (10 elevado a -43 segundos desde el estallido inicial) hasta unos 400.000 años después, en el que la materia comenzó a estabilizarse.

 

Según los teóricos, en dicho proceso de estabilización entra en juego el Modelo estándar de partículas, que ya tiene medio siglo de vida.

 

Desde que la raza humana comenzó a tener conciencia de que ocupaba un lugar que no era precisamente el centro del universo sino más bien una pequeña motita situada un rincón de una galaxia cualquiera, una más entre los cientos de miles de millones que se conocen a día de hoy, también comenzó a interesarse por los fundamentos de lo que constituye toda aquella inmensidad que le rodea y que también forma parte de su propia naturaleza.

 

Si mirar hacia el exterior, hacia el cielo, siempre ha sido complicado por lo lejos que está todo y porque aquello no se acaba nunca, resulta que mirar hacia el interior, hacia lo más profundo de la materia para intentar entender de qué está hecho todo lo que nos rodea, de qué estamos hechos nosotros mismos, resulta, si cabe, todavía más complicado.

Sin embargo, a pesar de la dificultad, el ser humano ha ido progresando en este conocimiento pasito a pasito gracias a su propio ingenio. En este tortuoso, pero irrefrenable camino, la física de lo pequeño, la física cuántica, y la química de lo pequeño, la química cuántica, se han ido dando cada vez más la mano para caminar juntas hacia la verdad de las cosas, como una sola entidad. Y lo han hecho y lo siguen haciendo sustentándose ambas en una poderosa aliada amiga de las verdades indiscutibles: las matemáticas. Las matemáticas se erigen como el gran adalid de los modelos que el hombre ha venido creando desde hace siglos para dar explicación a todo aquello que no es capaz de ver con sus propios ojos, pero que reflejan o predicen comportamientos reales de la materia que terminan siendo de utilidad para el ser humano.

 

A día de hoy, seguimos sin poder ver los átomos. Son tan diminutos que ni siquiera los microscopios electrónicos más potentes nos permiten ver realmente cómo son y, en consecuencia, tampoco somos capaces de ver cuál es su composición elemental. Sin embargo, aunque no los vemos, sí somos capaces de crear modelos que no solamente refrendan la manera en que se comportan, sino que, en muchos casos, han sido capaces de predecir dicho comportamiento con una exactitud pasmosa. Desde el «pudín con pasas» de Thomson hasta nuestros días, los modelos atómicos y subatómicos se han ido refinando, pero la realidad es que ver, lo que se dice ver, seguimos sin ver nada a escala atómica y subatómica. Sin embargo, disponemos de los benditos modelos, modelos que nos han permitido lograr importantes aplicaciones prácticas de aquello que no vemos al transformar en predecible lo que de otra manera no lo hubiera sido y, finalmente, obtener una utilidad práctica de todo aquello para nuestra vida diaria, que es, al fin y al cabo, lo que nos interesa.

 

Hace unos días, un amigo me pasó grabada la presentación de la trilogía titulada «Historia de la física cuántica», escrita por el profesor José Manuel Sánchez Ron, que, sin lugar a duda, leeré en cuanto pueda. José Manuel, a quien no tengo el gusto de conocer y que sí sabe de verdad de lo que habla, no como yo, califica el Modelo estándar de partículas en su amena presentación como la obra «más coral», citando sus propias palabras, que se ha elaborado en la física cuántica.

 

Me impactó mucho oír de boca de este erudito de la física teórica una definición tan simple y tan bella de algo que a mí, desde que lo estudié durante la carrera, siempre se me ha antojado como el paradigma de la perfección. 

 

La perfección… Dicen que la perfección no existe, pero cuando observo el cielo en una noche estrellada, clara y oscura desde el jardín de mi casa en el Maestrazgo, lo que yo veo no es otra cosa que perfección y adivino en ella  la increíble diversidad y complejidad de todo lo que nos rodea, pero que también sé que nace de algo tan sencillo, limpio y brillante como es lo que representa el Modelo estándar de partículas.

 

Vivimos en un universo entrópico. La entropía se puede considerar una medida del desorden de las cosas. Si la entropía global del universo aumenta con el tiempo, como postula el segundo principio de la Termodinámica, podemos deducir que cualquier tiempo pasado fue menos entrópico que el actual, es decir, menos desordenado, y que, retrocediendo en el tiempo, llegaríamos hasta un instante en el que la entropía era cero. En otras palabras, podemos aventurar que la historia del universo comenzó partiendo de un orden perfecto y también podemos aventurar que su naturaleza, apoyada en el Modelo estándar de partículas, un modelo de belleza y majestuosidad de carácter “coral”, nos conduce a una visión sencilla y perfecta de la naturaleza primigenia de las cosas… No sé a qué conclusión conduce todo esto, pero a mí me huele a Dios. Cada uno es libre, evidentemente, de pensar lo que quiera. Tan solo quiero añadir que esta forma de ver las cosas en la que yo creo no es ni mucho menos nueva ni original, ya que no son pocos los investigadores de renombre en este campo de la ciencia que a lo largo de la historia me han antecedido tomando caminos paralelos al que yo sigo ahora… Ahí lo dejo para que cada cual reflexione…

©Derechos de autor. Todos los derechos reservados.

Necesitamos su consentimiento para cargar las traducciones

Utilizamos un servicio de terceros para traducir el contenido del sitio web que puede recopilar datos sobre su actividad. Por favor revise los detalles en la política de privacidad y acepte el servicio para ver las traducciones.